LA CITA CON EL ESPEJO
Todas las mañanas son iguales: un consejero lo despierta telefónicamente, un mucamo le lleva el desayuno a la habitación y le prepara el traje que usará por la mañana. Mientras come, un asistente le va dictando la agenda de la mañana (horas después lo hará con la de la tarde). Luego del primer sorbo de su jugo de naranja recién exprimido, decide que asuntos atenderá y cuales ignorará o reprogramará. Se viste rápidamente solo y mientras camina hacia su oficina, su secretaria le da los mensajes urgentes. Quince minutos después dará una conferencia de prensa rutinaria sobre el alcance de su trabajo y volverá a la oficina en donde firmará papeles importantes, leerá unos diez diarios de circulación nacional, se tomará una Coca-Cola (costumbre arrastrada desde la adolescencia) y encenderá un Cohiba antes de almorzar con gente de su misma jerarquía pero de distintos países. Esta vez decide algo sencillo para el almuerzo: hamburguesa con papas fritas (sorprendiendo a su asesores y sobretodo a la cocinera), quizás recordando su pasado de universitario y soñador. Por la tarde hará básicamente lo mismo que en la mañana, con la diferencia de que decidirá la vida de varias decenas de inocentes que trabajan en un edificio de inteligencia de un país enemigo al de él y que horas antes bombardeó unas bases que había ordenado instalar en la frontera de dicho país.
Todas las mañanas son iguales: un consejero lo despierta telefónicamente, un mucamo le lleva el desayuno a la habitación y le prepara el traje que usará por la mañana. Mientras come, un asistente le va dictando la agenda de la mañana (horas después lo hará con la de la tarde). Luego del primer sorbo de su jugo de naranja recién exprimido, decide que asuntos atenderá y cuales ignorará o reprogramará. Se viste rápidamente solo y mientras camina hacia su oficina, su secretaria le da los mensajes urgentes. Quince minutos después dará una conferencia de prensa rutinaria sobre el alcance de su trabajo y volverá a la oficina en donde firmará papeles importantes, leerá unos diez diarios de circulación nacional, se tomará una Coca-Cola (costumbre arrastrada desde la adolescencia) y encenderá un Cohiba antes de almorzar con gente de su misma jerarquía pero de distintos países. Esta vez decide algo sencillo para el almuerzo: hamburguesa con papas fritas (sorprendiendo a su asesores y sobretodo a la cocinera), quizás recordando su pasado de universitario y soñador. Por la tarde hará básicamente lo mismo que en la mañana, con la diferencia de que decidirá la vida de varias decenas de inocentes que trabajan en un edificio de inteligencia de un país enemigo al de él y que horas antes bombardeó unas bases que había ordenado instalar en la frontera de dicho país.
Casi a las nueve de la noche, por fin puede tomarse un escocés de veinticuatro años de añejado, en las rocas, sacarse el traje italiano que lo hace verse elegante pero lo fastidia de la incomodidad. Se mira en el gigantesco y antiquísimo espejo con arco de plata en su habitación y se desviste placenteramente. Se queda largos minutos observándose casi desnudo de cuerpo entero, tomando pausados sorbos de su escocés y preguntándose como cada noche la misma cuestión: cómo un modesto joven de clase media, estudiante de una universidad que no pertenece a la Ivy League, llegó a ser presidente de los Estados Unidos de América.
11 comentarios:
muy bueno, clichero pero bueno, me hace recuerdo a un comix que vi de joaquin cuevas, uno donde tu nemesis y malamado Evo soñaba que seguia siendo pastor en su pueblito.
increible relato javi, realmente me gusto, es como sacarse la mascara y volver a sentirse uno mismo
podremos tener mucho poder, pero al final somos lo que somos.
Excelente cuento/relato/vision.
Libre:
De eso mismo se trata: de los clichés. Ojalá ese comic fuera la realidad.
Cris y Andrés:
Ambos dieron en el clavo.
Gracias por los comentarios.
Gringa, griiinga la huevada, te faltó poner que el cojudo era chicano.
En cuanto al comentario de Pucci, me recordó al emérito Exeni, eso/de-poner:palabras!pegadas ya es cliché en la blogósfera
Evidentemente es gringa, estimado fren. De eso se trata la cuestión.
Pues sí, viejo...Es un super cliché. La cosa es fijarte quienes lo empezamos a usar primero...
vos/fuiste/de/los/que/inventaron/esa/huevada?? que verguenza!!!!
Jajajajajaja. Yo no inventé nada.
Pero se nota que no entendés/conocés su uso.
claro/obvio que no entiende su uso.
nos vemos/nos cheke
jaja/jeje
Igual no me saco de la cabeza que eso es glamour/recursos/estético/literarios "collas", de los que ustedes claramente se han contagiado
Jajajajajajaja.
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